Narda y Donato: “El maridaje es un juego lindo, pero no es necesario”

El presente de la gastronomía argentina es más que interesante. La mixtura de colores y sabores son moneda corriente y los comensales que asisten a restoranes en Mendoza o en Buenos Aires se animan a probar platos fuera de lo común.

Con esto en mente, dialogamos con dos referentes de la cocina y la pantalla chica: Narda Lepes y Donato De Santis.

Los chefs, que son muy amigos en la vida real, estuvieron en Mendoza participando de un evento en la bodega Escorihuela Gascón y ofrecieron algunos tips sobre qué va y qué no va a la hora de cocinar en casa y sentarse a comer en familia o con amigos. ¿Un adelanto? Dicen que ahora, “todo se vale” y que el maridaje responde al gusto de cada persona y su contexto.

–En la carrera de un chef, ¿es inevitable empezar con pasión y a la larga convertirse en empresario y tener que cambiar la cocina por programas de televisión para seguir alimentando tu marca?
Donato De Santis: –Siempre hay que tener pasión, a pesar de eso, si te quedás sin pasión para cocinar, colgá los botines y hacé otra cosa. Hay momentos, es verdad, en que parece que es obligatorio salir en la tele para ser cocinero y destacarse, pero no es así. Fundamentalmente, somos cocineros: amamos lo que hacemos, nos atrevemos a probar, experimentar y hacer “quilombetes” en la cocina. La tele nos ayuda a comunicar eso, al igual que las redes sociales.
Narda Lepes: –De todas formas, la vida de un chef no es la misma vida del chef que sale en TV. Nosotros hacemos una combinación entre ambas cosas, pero si nunca nos hubieran invitado a tener programas propios, igual seguiríamos cocinando.

–Hay un boom de programas de cocina y hay hasta actores o modelos que cocinan en televisión, ¿a qué lo atribuyen?
NL: –Creo que esa gente siempre cocinó, no es que ahora lo hace porque le ofrecieron un proyecto. Me parece válido porque todos deberíamos cocinar, un carpintero o un electricista también debería hacerlo. Si todos cocináramos, nuestro sistema alimentario sería mejor y hasta nuestro sistema productivo sería mejor.
DDS: –¡Hasta serían más felices! La cocina ayuda a alimentar el alma. Cocinar te acerca a lo que somos, a nuestro organismo, no se puede no comer bien.
NL: –Además, si les cocinás a tus amigos, a tu familia o a vos mismo, mejora la calidad de vida. Dejar de comer tanta comida procesada le mejora la vida a cualquiera.

–Perú se convirtió en un punto turístico top a partir de la revolución gastronómica que inició Gastón Acurio. ¿Cómo está Argentina en cuanto a su gastronomía? ¿El turista sigue buscando probar sólo la carne cuando está de visita?
NL: –No hay que comparar, porque Argentina tiene que hacer su propio camino. Sobre todo, porque México y Perú son cunas de dos civilizaciones que, gastronómicamente, tenían rasgos muy marcados; en cambio, en Argentina había tribus chicas y atomizadas. Nosotros tenemos un camino diferente, abonado por la mezcla de inmigrantes.
DDS: –Como extranjero, puedo decir que la identidad gastronómica de la Argentina se formó en los últimos 50 años. Argentina se está abriendo al mundo y ya no es el granero o el país al que sólo venís a comer carne. La generación previa a nosotros, en materia de cocina, hizo mucho por esto, fue un gran trabajo. Además, es un trabajo que van a continuar las nuevas camadas de chefs.
NL: –También está bueno no tener que vivir con el peso de la historia, con esa obligación de saber hacer ciertos platos sólo porque son de tu país. Hay mucha gente que no sabe hacer locro y que no suele hacer locro en su casa, pero que sí hace croquetas de acelga o milanesas, platos que también son típicos.–¿Cómo evolucionó el rol de la mujer en la cocina? Porque cada vez hay más chicas jóvenes a las que no les gusta cocinar…
DDS: –El rol de la mujer cambió en todo, no solo en la cocina, sino en lo empresarial y en la política. No quiere decir que se pueda ser mejor o peor que un hombre en la cocina, pero somos diferentes y aportamos otra mirada. Está bueno que se aprenda del pasado y la mujer mire al futuro, viendo qué rol quiere asumir, ya sea en la cocina o fuera de ella.–¿Cuál es la última tendencia en materia de maridaje?
NL: –Está pasando lo mismo que en la moda: se usa todo, en la cocina ahora vale todo. De tanto sentarme a comer los famosos menús degustación, veo que algunas recetas se están poniendo bien locas y hay platos jugados. Se usa la chicha morada, en París, por darte un ejemplo, o te hacen un maridaje con jugos en vez de vinos, en Burdeos. Las reglas se empiezan a borrar. Claro que hay quienes son clásicos y lo seguirán siendo.
DDS: –También hay que saber que el maridaje es un juego lindo, pero no es necesario. La vida tiene miles de matices por las personas, los climas, los aromas y los gustos. No hace falta comer asado acompañado de Malbec. Es más, el mejor vino para el asado es el Lambrusco, que tiene burbujas, es más gaseoso, y pasa mejor. Ayuda a digerir y es como la gaseosa del mundo de los vinos. Pero todo depende del contexto. Hoy en día, el vino mismo se está emancipando.

 

Fuente: www.diariouno.com.ar

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